¿En dónde vives?: Ética, realidad y medios

Publicado  domingo, 26 de diciembre de 2010

Se escribe mucho sobre los medios masivos de información como productores-reproductores de la realidad, desde la literatura y el periodismo, profesiones, cuyo fin, comunicarse con sus seguidores. La discusión sobre los media siempre tiene como punto de partida y tesis final la crítica institucional (los medios masivos de información nos dicen cómo debemos pensar y acerca de que)

Los estudios más conocidos sobre los efectos mediáticos son, en su mayoría, apocalípticos y/o contestatarios.

En el espacio social las verdades se crean a través de la publicación de opiniones y juicios. Anunciantes y políticos repiten una y otra vez eslóganes hasta que se convierten en realidad, siendo enunciados por una sola persona o institución” (Rausell y Rausell, 2002, pag. 33)

La reflexión que planteamos tiene un concepto rector: ÉTICA.

1º. Ética hacia quienes construyen los contenidos de los medios masivos (periodistas, literatos) de información para valorar el papel de ésta en la construcción de la realidad del espectador-lector.
Ética de las instituciones para hablar de su impacto en el concepto de realidad (mediática, literaria, científica o virtual)
Falta de ética del receptor hacia sí mismo (desinterés en tener una percepción ético crítica que desarme el poder mediático)

Tratar el tema de la ética en los medios masivos de información es complicado porque se van a encontrar tantas actitudes y puntos de vista como personajes involucrados en el tema, ya que cada uno de ellos interpreta su comportamiento de acuerdo con el conjunto de principios y valores que rigen su desarrollo personal y profesional” (Cruz, 1999)

Hoy (desde pensamiento relativista hasta absolutista), ética--> principio clave en el desarrollo de nuestras acciones (incluyendo las comunicativas).

Periodismo antiético lo hacen los hombres y mujeres de la profesión con objetivos inconfesables, quienes obtiene prebendas políticas o económicas, unos cuantos que utilizan la pluma simplemente para tomar dictado de aquello que se les indica, los que esperan recibir una mejor posición en su diminuta esfera de poder, los que han dejado de creer en el concepto de público, aquellos a los que el lector no inspira respeto alguno”. (Gabriel Zaldivar)

Advertimos cierto menosprecio por el concepto de verdad, tanto a nivel estatal como en el ámbito mediático. Me refiero a la veracidad exigible a la información que remite a los hechos, no ya a su interpretación… Por otro lado, tampoco la veracidad de un hecho, y el conocimiento del mismo por parte del periodista, presupones su publicación” (Rausell y Rausell, 2002, p.49)

Muchos periodistas no son conscientes de su papel como constructores de la realidad social del espectador, debido a, entre otras razones, la necesidad de un salario, la velocidad de la profesión, (“La velocidad sólo sirve para tener a la gente en vilo, inquietarla y crearle la ficción de estar participando en los acontecimientos: se te comunica el evento con carácter de urgencia como si pudieras hacer algo, modificar en algo el acontecimiento” (Durandin, 1995, p. 14) falta de preparación científica sobre su papel, pasión por unos temas VS desinterés por otros tantos o la vieja discusión de la inexistente objetividad (“... no hay posibilidad de conocimientos de la totalidad y son los valores de los investigadores los que establecen las franjas que se privilegian. Por tanto, no hay criterios para definir qué conocimientos son más decisivos que otros para explicar la realidad social” (Osorio, 2002, p. 24). --> Este tipo de periodistas desconocen la sociedad a la que “sirven” e “informan”.

Hoy, el quehacer periodístico asume tres premisas clave: (Rausell y Rausell, 2002, pag. 53)

1. En el sistema de libre mercado en el que vivimos, el receptor de la información, como colectivo es quien, a través de la compra de las noticias, dicta el medio de que quiere que se le informe, configurando que se constituye en noticia y, por ende, en realidad social.
2. La función del medio de comunicación de masas es hacer de árbitro o mediador entre las distintas fuentes que pugnan para que sus acontecimientos se conviertan en noticia, y su función ideal sería la de intermediario entre las demandas sociales y los dirigentes.
3. Según estas coordenadas, existen acontecimientos que son, en sí, más noticias que otros, según una lógica interna.
Hay que tener en cuenta, que estos constructores de realidad (periodistas) forman parte de un ente organizacional cuyos fines se asientan en el cerebro ideológico de la empresa mediática (los periodistas pertenecen a empresas mediáticas, las cuales tienen intereses propios). Empresas privadas, dedicadas a la información, son por encima de todo, empresas y, su primer objetivo siempre será la rentabilidad, que depende de las condiciones de compra del espectador.

Ya que no podemos estar ahí, donde ocurren las cosas, depositamos nuestra confianza y credibilidad en los medios masivos de información, sus hacedores y sus mensajes.

El productor de información, por el contrario, si bien no goza de un poder absoluto para construir la realidad, puesto que debe elegir entre hechos que realmente han sucedido (al menos en la mayoría de los casos), tiene un margen de acción muchísimo más amplio que cualquier receptor de noticias y, por tanto, una responsabilidad considerablemente mayor en la construcción del presente social” (Rausell y Rausell, 2002, p. 61).

Ética de los negocios y ética de la información ¿pueden contra el rating? “Ellos” (jefes de información, productores de espacios informativos…) son los que deciden lo que habremos de ver (PRIMER ELECTOR)*. En las manos de “ellos” esta la mediatización, la mente de las audiencias “... los medios, más que mediar, intervienen de forma determinante en la construcción de la realidad social y esta intervención, en un entorno democrático y a partir de sus parámetros, no es del todo legítima” (Rausell y Rausell, 2002, p. 71).

Hoy, más que nunca, se hace necesaria una ética que favorezca al espectadorLos derechos de la sociedad y los particulares ante los medios son parte del compromiso que los propios medios tienen con sus audiencias. Son pautas de conducta para asegurar esos derechos” (Trejo, 1995).

El ataque hacia lo mediático debe mantenerse, pero no desde la demanda a unos medios “sordos” ante esta, sino siendo el perceptor participante activo de su propia realidad.

*PRIMER ELECTOR (jefes de información) pero la última palabra (poseedor del control remoto de consumo) siempre audiencias (seleccionan canal, frecuencia o diario)
EMPOWERMENT (empoderamiento)--> dotar al empleado (periodista) de las herramientas materiales y de información para tomar sus propias decisiones acorde a los intereses de la empresa

Los integrados optimistas coinciden con los apocalípticos en reconocer que los acontecimientos que el medio selecciona como noticias realmente influyen en el receptor persuadiéndole de que esa es la realidad, ante la cual el receptor efectivamente reaccionará. De este modo el receptor tiene la posibilidad de convertirse en protagonista social, en actor de nuevos acontecimientos sociales que los medios a su vez elevarán al rango de noticias en futuras ediciones. Esta espiral de retroalimentaciones mutuas es la marca que legitima al medio en un entorno democrático; sucesivamente como correa y catalizador de la realidad social” (Rausell y Rausell, 2002, p. 55).

Necesario que instituciones de control social (educación y religiosas) se interesen por lo que ocurre en los medios masivos de información “La llamada realidad virtual es una irrealidad que se ha creado con la imagen y que es realidad sólo en la pantalla. Lo virtual, las simulaciones amplían desmesuradamente las posibilidades de lo real; pero no son realidad” (Sartori, 1997. p. 33).

¿Estamos tan saturados de información o desencantados con la realidad que preferimos rendirnos a las realidades mediáticas o virtuales?

Hoy mientras que existe una realidad, considerada como tal, que permanece en el campo de nuestra experiencia directa cotidiana, y en relación con la cual podemos escuchar o pronunciar enunciados verdaderos o falsos, existe una segunda realidad que solo conocemos a través de los medios de comunicación, que es tan inmensa y contradictoria que ya no somos capaces de discernir los enunciados verdaderos de los falsos y nos referimos a ella en términos de verosimilitud o inverosimilitud... Esto es, le aplicamos los mismos criterios con los que evaluamos la ficción” (Rausell y Rausell, 2002, p. 32).

Esperanza, flanco de ataque contra los medios --> PERCEPTOR (debe formarse para ser crítico) “También podemos darnos cuenta de la importancia de ser críticos al exponernos ante los medios y en general ante cualquier producto cultural, tratar de ver y entender lo que y quiénes están detrás de ellos, ya que todo esto tiene un impacto muy fuerte en la conformación de nuestra propia identidad, y modifica tanto las formas de interacción de nuestra sociedad, como el rumbo que toma” (Loyola, 2001).
Trabajo complicado, implica inculcar poco a poco (pequeños grupos) las falacias de los medios, para enseñar a la gente a establecer el contraste en las realidades mediáticas y la realidad cotidiana. Hacerle platearse al lector ¿Se parece eso que ves en los medios a aquello que te sucede en el día a día? --> No se trata de hacer abandonar a la gente el consumo mediático (ofertantes de entretenimiento único) sino inculcar la necesidad de nutrir la construcción que de la realidad hacen los productores de información.

En la medida en que los espectadores dispongan de instrumentos pertinentes para poder recomponer (reinterpretar) las apariencias que ofrecen las telepantallas con otros componentes determinados en el mundo real, podrá hablarse de la capacidad de la televisión para suscitar la conformación de algunas verdades” (Bueno, 2002, p. 233)

Transformación sociedad mediática -->NO TAREA APOCALÍPTICOS (descalificadores de lo mediático), sino de los INTEGRADOS (con plena conciencia del poder mediático, se expongan a ellos para, con conocimiento de sus contenidos, poder rebatirlos.

Cada vez es más difícil encontrar un acontecimiento no convertido en noticia, un placer sin publicidad previa... Sin embargo, los museos ordenan estas búsquedas y transgresiones, los medios masivos nos preparan para llegar a ellas sin sorpresas, las ubican dentro de un sistema clasificatorio que es también una interpretación, una digestión” (García, 1990. p. 99)

Hoy, SOCIEDAD FRAGMENTADA (acuñado por Sartori) --> “Una sociedad que conoce el mundo a pedazos, y a la que bastan estos pedazos, sin conciencia por la ética de sí mismo, entendida como dignidad de sí y para sí

En otra versión de esta tendencia tenemos la idea de una suerte de recopilación de “pedacería social”, con discursos que se recrearán detallando exhaustivamente algún trozo de realidad, pero olvidando el interrogante por el lugar en un todo mayor, o bien construyendo realidades-mosaicos por la vía de la sumatoria de la pedacería, pero con ausencia de una visión holística” (Osorio, 2002, p. 33).

Lejana está hoy más que nunca la sociedad del conocimiento ante el mosaico de realidades en que estamos inmersos. “El conocimiento, tanto de la autopercepción social (superficie) como de la ubicación real (capa profunda), nos ofrece información y posibilidades superiores de comprensión del problema que nos ocupa, a si conocemos uno solo de estos elementos” (Osorio, 2002, p. 42). ¿Hasta cuándo y hasta dónde vamos a permitir nosotros (perceptor, público, espectador, lector) el avance mediático?

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